Trece años de "The Garden Molleda", el jardín más famoso de Corvera: "Empecé con una semilla y me sumergí en un mundo enorme"
La primavera estalla con fuerza en Molleda, pero este año lo hace con aún más ganas, puesto que el jardín más famoso del concejo celebra su decimotercer aniversario. "The Garden Molleda", el oasis botánico creado por Miguel Busto y que ya atesora más de 1.500 especies, está de celebración. Pese a estar temporalmente cerrado por motivos personales, tras la verja, la vida sigue su curso natural: el aumento de las temperaturas llena de vida el entorno y su responsable ya diseña el futuro de un espacio que se transforma con cada estación. Para este decimotercer aniversario, Busto definió el alma del proyecto bajo un "leitmotiv" muy claro: la ilusión "para impulsar cada idea" y la dedicación "para transformar el esfuerzo diario en momentos inolvidables".
Lo que comenzó como un pasatiempo en el terreno familiar ha terminado convirtiéndose en un fenómeno que atrae a más de 5.000 visitantes al año. "Al principio pensaba que era preparar el prao y plantar cuatro plantas" confesó Busto echando una vista atrás. Por aquel entonces, la finca de sus abuelos era "casi todo huerta" y apenas albergaba "algunos geranios y margaritas", las flores típicas de pueblo corverano. Sus propios abuelos, acostumbrados a plantas que mantenían la flor la mayor parte del año, miraban con extrañeza la llegada de numerosas especies diferentes que desaparecían en invierno. Sin embargo, con el paso de los años, el espacio se convirtió en uno de los lugares más visitados del concejo.
Trece años de evolución constante han transformado el aspecto original de este rincón de La Trapa en un universo que fusiona la flora ornamental con una extensa colección de frutales y cultivos exóticos. La paciencia, cuidado y atención de Busto han permitido que convivan desde plantaciones hortícolas singulares -como tomates negros y rosas o llamativos pimientos de colores- hasta ejemplares tropicales de lichi o aguacates, que se benefician de la cercanía de la costa que frena el impacto de las heladas. En este ecosistema conviven también variedades tan singulares como manzanos de carne roja y flor rosa traídos de Candamo, cuyo follaje funciona como un elemento decorativo más.
Para Busto, el tiempo real invertido se siente mucho mayor debido a la complejidad de este proceso de aclimatación y cuidado: "Empecé plantando una semilla, y luego ya, poco a poco, comencé a introducirme con plantas de colección y, con el tiempo, me sumergí en un mundo enorme".
En este viaje floral, la naturaleza ofrece recompensas inmediatas y lecciones de paciencia. El responsable del jardín explica que, al ver cómo lo plantado en invierno florece en primavera, los cambios "son brutales" dentro de un mismo año. Con especies de crecimiento más lento, como las camelias, la satisfacción es distinta, al comprobar en cada brote que todo ese tiempo invertido "ha merecido la pena". A lo largo de más de una década, Busto destaca que la experiencia directa "ha sido la mejor escuela", ya que cada planta "requiere cuidados distintos" y, al vivirlo día a día, se aprenden muchas cosas por cuenta propia "que no aparecen en los libros".
Las citas más esperadas y populares del año en la finca siempre han sido las campañas de Halloween y Navidad, dos periodos festivos en los que Busto transforma el espacio por completo con espectaculares decorados y una ambientación única. Durante estas celebraciones, el recinto se convierte en un festival de color gracias a un asombroso despliegue contrarreloj de más de 40.000 bombillas led.
En Navidad, los tradicionales tonos blancos, verdes y rojos inundan cada rincón junto a infinidad de detalles y ornamentos, entre los que sobresalen figuras emblemáticas como Papá Noel o un gran muñeco de nieve luminoso. La iluminación decorativa cobra una dimensión majestuosa con un imponente árbol central de siete metros de altura adornado con 15.000 bombillas y un ribete rosa, estructuras que imitan sauces llorones y cerezos japoneses, y un llamativo techo de luz de quince metros con miles de puntos parpadeantes que cubre la entrada principal.
"Tiempo a pensar tengo", afirma el responsable de "The Garden Molleda", quien busca innovar y abrirse a nuevos colectivos de cara al futuro. Entre los proyectos que tiene sobre la mesa destaca la organización de talleres y actividades pedagógicas en colaboración con colegios, un plan aún en desarrollo. Asimismo, Busto planea abrir la finca a sesiones estables para estudiantes de fotografía y profesionales que busquen capturar la riqueza plástica del entorno, consolidando el jardín como un espacio vivo, cultural y en constante evolución que retomará su actividad en cuanto sea posible.
Mantener este edén botánico exige una intensa dedicación diaria de sembrado, planificación de la tierra y jornadas enteras focalizadas en el cuidado del prao. Ahora, en pleno parón de visitas guiadas por razones personales, la mente del creador también disfruta de un paréntesis necesario. Por el momento, el creador del jardín permanece compartiendo imágenes de su edén floral en redes sociales. Precisamente será desde estos canales donde dará la gran noticia de una reapertura que, a pesar de no contar con una fecha concreta, esta llegará en el momento oportuno para sorprender de nuevo a los miles de visitantes, quienes volverán a abarrotar el jardín más famoso de Corvera.
Contenido original en https://www.lne.es/corvera/2026/06/01/trece-anos-the-garden-molleda-130858458.html
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