Siete refugios vegetales en la capital: las terrazas que transforman el verano madrileño en una experiencia culinaria
Según un estudio de hace algunos años, Madrid se encuentra entre las urbes del planeta con mayor superficie verde. Sin embargo, esta cifra tiende a engañar si no se mira con lupa. Cuando nos alejamos de espacios como el Retiro, la Casa de Campo o Madrid Río, el paisaje cambia drásticamente: plazas duras, asfalto y hormigón dominan la escena. En ese entorno, las terrazas que logran incorporar naturaleza se convierten en auténticos tesoros. Son, especialmente al atardecer, lugares de culto, oasis climáticos donde sobrellevar el calor abrasador de la capital. No hablamos de esas mesas colocadas al borde del asfalto, donde comer se convierte en un mero trámite, sino de espacios diseñados para vivir el sueño de una noche estival.
“La vegetación no solo refresca el ambiente, sino que transforma cada bocado en un recuerdo imborrable.”
1. Sacha: el comedor secreto entre edificios
Probablemente la terraza más codiciada de Madrid. Acudir a Sacha (Juan Hurtado de Mendoza, 11) en invierno no tiene nada que ver con hacerlo en verano. La clave está en ese conjunto de mesas situadas en un hueco entre construcciones, que se convierte en el salón más especial de la ciudad. La frondosa vegetación, acompañada de sombrillas estratégicamente colocadas, crea un microclima que realza platos como la famosa tortilla vaga, la falsa laguna de txangurro o el salpicón de bogavante de la casa. Para completar la velada, es casi obligatorio cruzar unas palabras con el propio Sacha, ese anfitrión socarrón y terriblemente acogedor que es historia viva de la gastronomía madrileña. Si quieres recrear en casa alguna de sus recetas, una buena sartén antiadherente de calidad puede ser un excelente aliado.
2. Un joven clásico: la parrilla que cumple 20 años
Muy cerca de Sacha encontramos este restaurante (Juan Ramón Jiménez, 37) que acaba de soplar veinte velas estrenando imagen gracias a una reforma de Alejandra Pombo. Lo que no ha cambiado es su célebre terraza, considerada una de las mejores de la capital. La vegetación se asoma literalmente a las mesas, aportando frescor sin robar protagonismo a una cocina de parrilla pionera en la selección del mejor producto. Antes del festival cárnico —con cortes de distintas razas como baby beef, solomillo, entraña, tomahawk o T-bone—, no te pierdas los dados crujientes de tapioca ni el chorizo criollo. Un joven clásico que sigue dando que hablar. Para los amantes del asado, un termómetro de cocina digital puede marcar la diferencia al cocinar carnes en casa.
3. Tse Yang: el jardín zen de la Castellana
Cuando la gastronomía española todavía miraba con recelo a Asia, Tse Yang (Marqués de Villamagna, 1), conocido popularmente como “el chino del hotel Villa Magna”, ya llevaba años abriendo paladares. En 2026 cumple nada menos que tres décadas. Aunque su comedor interior es agradable, lo verdaderamente excepcional es su terraza, situada a escasos metros de la Castellana, pero increíblemente silenciosa y tranquila gracias a un ambiente de jardín oriental zen. Allí se degustan los dim sum que preparan con mimo desde hace treinta años, con rellenos que van del langostino a los boletus con trufa. Y, por supuesto, el pato laqueado, elaborado con la raza Silver Hill Duck, considerada la mejor del mundo. Si te animas a hacer dim sum en casa, una vaporera de bambú es un utensilio imprescindible.
Contenido original en https://www.elperiodico.com/es/gastronomia/restaurantes/20260727/mejores-terrazas-con-jardin-madrid-132775070
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