El primer jardín botánico del mundo certificado como Parque Estelar Starlight: un viaje entre la historia medieval y el cosmos

📅 10/06/2026

En el corazón de la provincia de Álava, en el concejo de Trespuentes, dentro del municipio de Iruña de Oca, se encuentra un espacio que desafía las categorías convencionales. No hablamos solo de un jardín botánico al uso, sino de un enclave donde la biodiversidad, la historia medieval y la astronomía convergen en perfecta armonía. El Jardín Botánico de Santa Catalina se extiende sobre una superficie de aproximadamente 32.500 metros cuadrados y ostenta un título que lo hace único en el planeta: fue el primer espacio en recibir la certificación de Parque Estelar Starlight por la calidad excepcional de su cielo nocturno.

Su ubicación privilegiada en la ladera sudeste de la Sierra de Badaia le confiere unas condiciones ambientales inmejorables. A solo unos kilómetros de Vitoria, este refugio natural ofrece un remanso de paz y una experiencia que va mucho más allá del simple paseo botánico. Quien lo visita descubre un lugar donde la protección del patrimonio vegetal se combina con la preservación del firmamento, creando un destino ejemplar para el turismo responsable y la divulgación científica.

Un pasado entre monjes, guerras y ruinas

La historia de este paraje singular se remonta al siglo XIII. Por orden de los monjes agustinos, se erigió un monasterio sobre los restos de una antigua ermita dedicada a Santa Catalina. A lo largo de los siglos, el recinto fue testigo de múltiples transformaciones: pasó por manos feudales y eclesiásticas, funcionó como palacio, como convento e incluso como baluarte militar durante las guerras carlistas. Cada etapa dejó su huella en las piedras que hoy conforman el alma del jardín.

El declive llegó en el siglo XIX. Tras la Desamortización de Mendizábal, el complejo fue incendiado y posteriormente abandonado, sumiéndose en una ruina absoluta que duraría décadas. No fue hasta 1999 cuando el Ayuntamiento de Iruña de Oca adquirió la propiedad y puso en marcha un ambicioso plan de restauración y conservación. Cuatro años después, en 2003, el jardín abrió sus puertas al público, transformando las antiguas estructuras monásticas en el corazón de un oasis natural rebosante de vida.

"Las piedras centenarias del monasterio, otrora testigos de batallas y oraciones, hoy custodian una de las colecciones botánicas más singulares del norte de España."

Una colección botánica que abraza el mundo

La riqueza vegetal de Santa Catalina es realmente asombrosa. Alberga cerca de mil especies procedentes de los cinco continentes, distribuidas según un criterio climático inteligente que permite a cada planta encontrar su microhábitat ideal. El jardín se divide en tres zonas principales:

Entre los ejemplares más destacados se encuentran arces japoneses que tiñen el paisaje de rojos intensos en otoño, imponentes cedros del Himalaya que se elevan hacia el cielo, orquídeas salvajes que florecen en primavera, y una fascinante colección de plantas suculentas y aromáticas. Además, el espacio cuenta con una exposición permanente de bonsáis, propiedad de la Asociación Bonsai Araba, ubicada estratégicamente entre las ruinas del antiguo convento. Cada estación del año transforma el jardín, ofreciendo flores curiosas, frutos singulares y árboles milenarios que mudan su apariencia siguiendo el ciclo natural.

Para los amantes de la botánica que deseen profundizar en el conocimiento de estas especies, existen excelentes guías de campo y manuales de identificación que pueden acompañar la visita:

El cielo más limpio: un reconocimiento mundial

Si la flora del jardín es impresionante, su cielo nocturno lo es aún más. En 2015, la Fundación Starlight otorgó al Jardín Botánico de Santa Catalina la certificación de primer Parque Estelar del mundo. Este reconocimiento internacional premia la extraordinaria calidad de su firmamento, que carece prácticamente de interferencias por contaminación lumínica urbana. Todos los criterios de iluminación del entorno siguen estrictamente los preceptos de la fundación, garantizando la eficiencia energética y la oscuridad necesaria para la observación astronómica de alto nivel.

La designación como Parque Estelar demuestra que, incluso cerca de núcleos urbanos, es posible mantener condiciones óptimas para la contemplación del universo. Gracias a esta distinción, el jardín se ha consolidado como una infraestructura permanente dedicada a la divulgación científica y al disfrute educativo del cosmos. La oferta de actividades nocturnas es variada y busca fomentar una conexión directa con el firmamento a través de experiencias inmersivas.

Actividades bajo las estrellas

Santa Catalina organiza regularmente eventos que combinan ciencia, arte y naturaleza:

Para facilitar estas actividades, se ha habilitado una zona específica para la instalación de telescopios y material astronómico. También se han instalado señales astronómicas siguiendo el modelo de los miradores de la isla de La Palma, reforzando su identidad como destino estelar. Los visitantes que deseen iniciarse en la observación pueden encontrar equipos adecuados en el mercado:

Un santuario para la fauna local

Más allá de la flora y el cosmos, el jardín funciona como un santuario para la fauna autóctona. Decenas de especies de aves tienen aquí su hogar permanente. Los visitantes pueden observar fácilmente pinzones, petirrojos, cárabos y carboneros, que han encontrado en este entorno un hábitat seguro y libre de amenazas. En los alrededores, aunque de forma más discreta, habitan mamíferos como el corzo, el jabalí, la marta y la garduña, que se benefician de la tranquilidad que ofrece el recinto.

El jardín también alberga un destacado Refugio de Mariposas. Mediante la plantación de especies hospederas específicas, se favorece la reproducción de estos coloridos insectos, convirtiendo el espacio en un punto caliente de biodiversidad alada. Para los interesados en la observación de aves y mariposas, existen recursos que pueden enriquecer la experiencia:

Rincones con alma: el árbol de los deseos y la tradición oral

Entre los puntos más emblemáticos del recinto destaca el Árbol de los Deseos, un antiguo algarrobo que actúa como custodio de los anhelos de quienes lo visitan. Este ejemplar centenario, cargado de simbolismo, permite a los visitantes depositar en su interior sueños, ilusiones y esperanzas más profundas, convirtiéndose en un nexo entre lo material y lo espiritual. Las leyendas que lo rodean forman parte de la tradición oral del lugar y añaden una capa de misticismo al recorrido.

La gestión del jardín se enfoca en la conciencia ecológica, promoviendo actividades educativas como el conocimiento de la miel y sus procesos de producción, así como la identificación de aves entre el público escolar. Se trata, en definitiva, de un espacio donde la tradición oral y la ciencia moderna se entrelazan bajo la sombra de piedras centenarias y cielos nocturnos inmaculados. Por el día, los senderos botánicos invitan a descubrir la diversidad vegetal del planeta en un solo paseo; por la noche, las estrellas guían la mirada hacia el infinito.

El primer jardín botánico del mundo certificado como Parque Estelar Starlight: un viaje entre la historia medieval y el cosmos

Contenido original en https://www.eldiario.es/viajes/ademas-albergar-arces-encinas-u-orquideas-primer-jardin-botanico-reconocido-parque-estelar-starlight-calidad-cielo-pm_1_13285420.html

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