El declive de la ganadería extensiva: un factor crítico en la propagación de incendios forestales
En plena temporada de alto riesgo de incendios forestales, el sector agrario alza la voz para reclamar una mayor implicación de las administraciones, especialmente de la Junta de Andalucía, en la prevención de estos siniestros. La organización agraria Asaja Jaén ha instado a aplicar reformas legislativas urgentes que permitan a los agricultores y ganaderos realizar desbroces y labores preventivas en el monte sin necesidad de tramitar autorizaciones previas. Esta petición cobra especial relevancia en una provincia que concentra la mayor carga forestal de toda Andalucía y que afronta los próximos meses con inquietud tras una primavera especialmente lluviosa, que ha favorecido el crecimiento explosivo del denominado material combustible en el campo.
«No podemos seguir atados a una burocracia que nos impide actuar con rapidez cuando el monte está sobrecargado de hierba seca. Necesitamos herramientas ágiles para proteger el patrimonio natural y nuestras explotaciones», señalan desde Asaja Jaén.
El papel fundamental del pastoreo en la limpieza del monte
La ganadería extensiva, aquella en la que el ganado se alimenta directamente del pasto natural, desempeña un servicio ambiental esencial que va mucho más allá de la producción de alimentos. Se ha convertido, de facto, en la herramienta de prevención de incendios más económica y eficaz disponible. Sin embargo, los datos muestran una tendencia alarmante: la cabaña ganadera andaluza ha perdido un 25% de sus efectivos en los últimos dieciséis años. Esta caída se aceleró durante los años de sequía más intensa, cuando mantener los animales con pienso resultaba insostenible para muchas explotaciones.
- Pérdida de cabezas de ganado: la reducción progresiva del número de animales que pastan en el campo.
- Exigencias de la PAC: la normativa europea impone requisitos de carga ganadera por superficie para considerar una explotación como ecológica, lo que en muchos casos obliga a reducir el número de animales.
- Sequías prolongadas: la falta de pastos naturales fuerza a los ganaderos a recurrir a piensos, encareciendo la producción y empujando al abandono de la actividad.
Exceso de biomasa: el combustible que aviva las llamas
El abandono del pastoreo tradicional ha generado una acumulación descontrolada de biomasa vegetal en los montes. Esta situación explica por qué los incendios declarados a principios del verano —como los ocurridos en Los Gallardos o en la provincia de Huelva— se propagan con una velocidad y virulencia inusitadas. Antes, el ganado consumía el pasto de forma progresiva durante la primavera y el inicio del verano, dejando el monte prácticamente limpio para la época estival más crítica.
Hoy, al producirse fuegos tempranos sobre un terreno saturado de hierba seca, el fuego no solo avanza con mayor rapidez debido a la cantidad de combustible disponible, sino que también quema por completo las reservas de alimento del ganado, generando un círculo vicioso que afecta gravemente a las explotaciones ganaderas, como ya se ha visto en las comarcas onubenses. Para afrontar esta realidad, cada vez más agricultores recurren a desbrozadoras forestales y equipos de prevención de incendios para mantener a raya la vegetación en sus fincas.
La doble condena del propietario afectado por el fuego
Uno de los aspectos más controvertidos de la actual legislación es la obligación impuesta al dueño de una explotación quemada de costear y ejecutar su propio plan de restauración. Jesús Aguilar, responsable del departamento Medioambiental de Asaja Sevilla, denuncia esta situación:
«Consideramos injusto que la actual Ley de Prevención de Incendios atribuya al dueño de una explotación quemada la recuperación de la misma. Cuando es un terreno privado, el propietario afectado no solo sufre la pérdida de su recurso, sino que la legislación le obliga a redactar, presentar y ejecutar su plan de restauración».
El sector ha calificado esta medida como un «castigo doble». Durante años, la normativa europea y autonómica prohibió subvencionar estas tareas de recuperación en terrenos privados bajo el argumento del llamado riesgo moral —se temía que el propietario pudiera provocar el fuego para obtener ayudas—. Sin embargo, esta postura ha ido evolucionando, y el nuevo marco financiero abre una puerta a la esperanza.
Nuevas oportunidades en el marco financiero 2023‑2027
El Programa de Desarrollo Rural para el período 2023‑2027 introduce, por primera vez, la posibilidad de subvencionar las actuaciones de restauración en terrenos privados. Esto supone un cambio de paradigma que el sector agrario celebra, pero con reservas. Y es que, según denuncian desde las organizaciones agrarias, todavía no se ha ejecutado ni un solo euro del presupuesto destinado a ayudas forestales dentro de este nuevo marco.
- Subvenciones directas: los propietarios podrán solicitar ayudas para la restauración de sus fincas tras un incendio.
- Simplificación de trámites: se reclama una reducción de la burocracia para agilizar las solicitudes y los pagos.
- Formación y asesoramiento: programas específicos para que los ganaderos y agricultores conozcan las nuevas herramientas disponibles.
Para llevar a cabo una gestión forestal responsable, muchos profesionales se apoyan en manuales de gestión forestal y sistemas de vallado ganadero que permiten controlar el pastoreo de forma eficiente. La clave está en que las administraciones pongan en marcha de manera efectiva estas líneas de ayuda y que los propietarios afectados puedan acceder a ellas sin trabas.
Contenido original en https://www.abc.es/espana/andalucia/desaparicion-agricultura-extensiva-aumenta-riesgo-incendios-20260719071417-nts.html
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